Las guarrillas de esta generación vienen empujando fuerte, muy fuerte, saben latín y no hay quien les tosa cuando están la cama. Parece que llevan follando toda la vida…

La cara de puta que se le pone en cuanto tiene una polla a mano no tiene precio, los ojos se le abren como platos mientras va entrando el rabo tieso en su boca a la par que su almeja se humedece por momentos. ¡Bendita generación!












